El misterio del vuelo 19
(diciembre de 1945)
El 5 de diciembre de 1945, en la base de Fort Lauderdale, al norte de Miami, en la costa este de Florida, el teniente instructor Charles Carroll Taylor, de 28 años, dirige un grupo de pilotos y tripulantes poco experimentados, catorce hombres en total. Debe llevar cinco aviones Grumman TBF Avenger para un vuelo de entrenamiento cerca de las islas Hens and Chickens, al este de la costa estadounidense. Duración prevista del vuelo: dos horas. Los aviones despegan con los depósitos llenos y todos los instrumentos (brújulas, radios, etc.) funcionan perfectamente. A las 14:10, los cinco aparatos se elevan en el cielo. Nunca regresarán.
Relato de los acontecimientos
Los cinco aviones despegan con una meteorología relativamente buena. El mar está algo agitado. El plan de vuelo consiste en dirigirse primero hacia el este durante 198 kilómetros, luego virar hacia el norte-noroeste durante 117 kilómetros, y finalmente girar de nuevo para tomar rumbo suroeste durante 193 kilómetros y regresar a la base. Las bombas de práctica debían lanzarse 90 kilómetros después del primer viraje, al sur de Grand Bahama, sobre las pequeñas islas Hens and Chickens.
Las comunicaciones interceptadas por otros aviones en la zona indican que el lanzamiento de las bombas fue un éxito. Sin embargo, tras el segundo viraje del plan de vuelo comienzan los problemas.
Una voz no identificada pregunta a Powers (uno de los pilotos alumnos) qué marca su brújula. Pero Powers está perdido:
Un aparato en tierra en la base militar escucha el intercambio y avisa inmediatamente que uno de los aviones podría estar desorientado. Luego transmite por radio:
La respuesta tarda en llegar, pero finalmente un hombre que se identifica como FT-28 (Taylor) responde:
Un instructor en la base le informa que, si realmente se encuentra sobre los Cayos de Florida, debe volar hacia el norte, es decir, poner el ala izquierda hacia el sol. Pero el líder ya se encuentra en un punto de confusión total. A pesar de ser un piloto experimentado, está convencido de estar sobre los Cayos, cuando en realidad se encuentra sobre una isla de las Bahamas. Hay que señalar que Taylor no llevaba reloj, instrumento esencial para la navegación. A las 16:45, FT-28 anuncia:
Esta decisión condena a los cinco aparatos. Al virar hacia el norte sobre las Bahamas en lugar de los Cayos de Florida, Taylor dirige la formación no hacia la salvación de la costa, sino hacia mar abierto. No se da cuenta de lo lejos que ha volado hacia el este y, por razones desconocidas, cree haberse dirigido al sur. Esta idea, a la que se aferró durante el resto del vuelo, resultará fatal.
Para el personal en tierra, Taylor y sus alumnos están perdidos. Se le propone entonces cambiar a la frecuencia de emergencia, menos saturada, pero Taylor se niega para no perder contacto con los demás aviones. Hacia las 17:00, Taylor anuncia un cambio de rumbo:
Los cinco aviones vuelan, pues, directamente hacia el este, alejándose cada vez más de la costa. Al mismo tiempo, se escucha a un miembro de la formación decir:
El pánico empieza a extenderse entre los miembros del vuelo 19. Para empeorar la situación, llega el mal tiempo, con fuertes vientos y mar gruesa, y las comunicaciones se degradan. A las 17:15, un breve mensaje de Taylor anuncia que el vuelo 19 se dirige ahora hacia el oeste.
A las 18:20, el teniente Taylor comprende que las posibilidades de encontrar la costa son escasas. Da la orden:
Las estaciones de radio logran estimar la posición del vuelo 19 dentro de un radio de 60 kilómetros alrededor de 29° Norte y 79° Oeste. Los Avengers se encuentran probablemente al norte de las Bahamas, muy lejos de Florida. Las malas comunicaciones impiden transmitir estas informaciones a la tripulación. A las 19:04 se escucha un último mensaje débil:
Solo el indicativo es comprensible. Es la última transmisión del vuelo 19. Los aviones tenían combustible hasta alrededor de las 20:00. Después debieron amerizar en el Atlántico, hundiéndose rápidamente bajo las olas.
Las grandes operaciones de búsqueda llevadas a cabo por buques y aviones hasta el 10 de diciembre de 1945 fracasaron. No se halló ningún resto ni se localizó con precisión el lugar del accidente. Se supone que los aparatos se perdieron en algún punto al este de la península de Florida.
Conclusiones de la investigación
La investigación oficial señala que la desaparición del vuelo 19 estaría relacionada con el teniente Taylor, quien, creyéndose sobre los Cayos cuando en realidad sobrevolaba las Bahamas, tomó un rumbo que lo condujo mar adentro. Se recuerda también que, aunque excelente piloto de combate, ya se había desorientado anteriormente e incluso había tenido que amerizar y ser rescatado.
No obstante, a petición de la madre de Taylor y ante la falta de pruebas materiales, el informe final concluyó que las causas de la desaparición del vuelo 19 eran «desconocidas».
A pesar de ello, siguen existiendo interrogantes:
- A pesar de las numerosas búsquedas realizadas durante décadas, nunca se ha encontrado rastro alguno del vuelo 19.
- ¿Cómo explicar que todas las brújulas fallaran simultáneamente en cinco aviones distintos?
- ¿Por qué el teniente Taylor no llevaba reloj, instrumento básico para la navegación aérea?
Otra desaparición el mismo día en la misma zona
Ese mismo 5 de diciembre desapareció también un hidroavión PBM-5 Martin Mariner en el área del Triángulo de las Bermudas.
Al comprobarse que el vuelo 19 estaba perdido, se envían varios aviones y buques de rescate. A las 19:37 despegan dos PBM-5 Martin Mariner, con nombres en clave Training 32 y Training 49, desde la base de Banana River. Training 32 parte hacia el este, hacia las Bahamas, mientras que Training 49 toma rumbo noreste mar adentro. Training 49 nunca regresará y no se encontrarán ni restos ni cuerpos.
A las 19:50, dos barcos informan haber visto una explosión en el cielo en la zona donde debía encontrarse Training 49, seguida de llamas sobre el océano. Esto apoya la hipótesis de una explosión en vuelo. El Martin Mariner, apodado «el tanque volador», era conocido por sus fugas de vapores de combustible, lo que suponía riesgo de incendio.
La explosión podría deberse a una chispa o incluso a un cigarrillo encendido por un tripulante. Otra hipótesis menciona gases presentes en la atmósfera capaces de provocar explosiones, fenómeno a veces asociado al Triángulo de las Bermudas.
Cruz rosa: zona probable del accidente.
Línea amarilla: trayectoria del PBM-5 Martin Mariner (Training 49).
Cruz amarilla: lugar de desaparición del aparato.