Fighting Tiger 524
(febrero de 1978)

22 de febrero de 1978 — a 160 km frente a la costa de Norfolk, Virginia (Estados Unidos). El portaaviones estadounidense USS John F. Kennedy se prepara para recibir un bombardero de ataque Grumman KA-6 de la Armada de los Estados Unidos.

El avión acababa de despegar de la base NAS Oceana con la orden de aterrizar en el portaaviones. A bordo viajaban dos hombres: el teniente Paul Smyth, piloto, y el teniente Richard Leonard, copiloto. Su indicativo era Fighting Tiger 524.

Veinte minutos después del despegue, Fighting Tiger 524 transmite por radio un inquietante mensaje a los controladores del portaaviones:

«Esperen», dijo el teniente Paul Smyth.
«Esperen, algo no va bien», añadió el teniente Richard Leonard.

Los controladores del USS John F. Kennedy esperan a que la tripulación aclare su situación mientras siguen atentamente el eco del radar. El KA-6 se encuentra a solo 50 km del buque y toma rumbo oeste para alinearse en la trayectoria de aterrizaje.

Mientras el avión vuela a 14 000 pies (aprox. 4300 m de altitud), la señal de radar desaparece bruscamente de las pantallas del portaaviones. Todas las comunicaciones con la tripulación se pierden. Se inician inmediatamente operaciones de búsqueda, pero resultan infructuosas.

Grumman KA-6 attack bomber
Dos Grumman KA-6 en formación

Ningún indicio permite explicar la pérdida de la señal de radar (IFF) ni lo que el avión pudo haber encontrado antes de desaparecer. Tampoco se sabe por qué la tripulación no llegó a precisar el problema después de su mensaje de alerta. ¿Intentaron hacerlo y la radio dejó de transmitir?

Otro misterio reside en la ausencia de señales de eyección. El KA-6 estaba equipado con asientos eyectables provistos de una baliza de emergencia URT-33, diseñada para emitir una señal de localización tras la eyección. Sin embargo, no se recibió ninguna señal de este tipo. Y, pese a ello, la tripulación dispuso de tiempo suficiente para evaluar la situación y, llegado el caso, eyectarse.

La causa de la pérdida de Fighting Tiger 524 sigue siendo desconocida. Las grabaciones de radio confirman que, dos minutos antes de la desaparición del radar, la tripulación ya se enfrentaba a dificultades. Pero la falta de más comunicaciones impide establecer con precisión qué ocurrió. Es probable que el problema derivara rápidamente en una situación catastrófica que impidió reaccionar a los pilotos. Dado que la avería simultánea de ambas balizas URT-33 es poco probable, lo más probable es que los pilotos ni siquiera llegaran a eyectarse.

En consecuencia, la investigación concluyó que se produjo un fenómeno súbito y catastrófico que incapacitado a la tripulación hasta el punto de impedir la eyección. El avión y sus dos ocupantes nunca fueron encontrados.