Flatulencias oceánicas
Una de las hipótesis más citadas para explicar las desapariciones en el Triángulo de las Bermudas es la de las flatulencias oceánicas. Este término designa emisiones submarinas de gas metano que reducen considerablemente la densidad del agua hasta provocar una pérdida de flotabilidad. Una vez liberado en la atmósfera, este gas también podría representar un peligro para la aviación.
Los hidratos de metano
El hidrato de metano es un compuesto orgánico presente de forma natural en los fondos marinos. Conocido popularmente como “hielo que arde”, este compuesto sólido es inflamable: se trata de una fina “jaula” de hielo dentro de la cual queda atrapado metano producido por la descomposición de materia orgánica relativamente reciente (en comparación con la que dio origen al petróleo y al gas natural), proceso realizado por bacterias anaerobias.
La estabilidad de los hidratos de metano depende de unas condiciones muy precisas de presión y temperatura. Cuando estas condiciones dejan de cumplirse, el gas se libera en grandes cantidades.
Por ejemplo, un hidrato de metano presente en sedimentos oceánicos a 600 metros de profundidad y a 7 °C es estable; bastaría un aumento de temperatura de menos de 1 °C para volverlo inestable.
Erupciones de gas en el Triángulo de las Bermudas
Los hidratos de metano se han propuesto como explicación a la pérdida de numerosos buques en el Triángulo de las Bermudas: la región contendría grandes cantidades de hidratos poco estables y, de cuando en cuando, se liberarían bolsas de gas. La inestabilidad podría deberse a ligeras variaciones de temperatura del océano o a terremotos que modificasen las características del fondo marino y liberaran el gas.
La tripulación debe ser evacuada por aire y la plataforma puede hundirse
Si un barco se encuentra desafortunadamente en el lugar durante una erupción, entra en un agua “gaseosa” y pierde flotabilidad: se hunde casi verticalmente debido a la disminución de la fuerza de empuje. Esta fuerza —la empuje de Arquímedes— equivale al peso del volumen de agua desplazado por el casco. Cuando el metano se mezcla con el agua, la densidad efectiva disminuye y el volumen de agua desplazado pesa menos; el barco se hunde y puede superar el límite estructural del casco.
Además, se ha comprobado que una baja concentración de metano en el aire (del orden del 1 % al 3 %) basta para ahogar el motor de pistón de un avión. Esto podría explicar la desaparición de algunos aviones en la zona: habrían atravesado una nube de metano emergente desde el mar.
En cambio, se desconoce el efecto exacto de una baja concentración de metano en un turborreactor o turbohélice. Evidentemente, si la concentración es demasiado elevada, el riesgo de explosión es inevitable.